| BLOQUE V. LA POLÍTICA
Y EL PODER
TEMA 13. EL PODER POLÍTICO, SUS FORMAS Y LEGITIMACIÓN
1. INTRODUCCIÓN
Los seres humanos no podemos subsistir aisladamente. Para poder sobrevivir
hemos de convivir. De la convivencia depende nuestra supervivencia, como
individuo y como especie. Pero para poder convivir en sociedad, parece
necesario establecer unas normas y alguna forma de autoridad que organice
y regule la actividad y las relaciones entre los individuos. De esta manera,
la sociedad se organiza políticamente. La política es la
gestión pacífica de los intereses de los individuos que
componen una comunidad.
Toda sociedad necesita de algún tipo de organización para
regular la vida económica, realizar obras públicas, administrar
justicia, tomar decisiones en beneficio de la utilidad común, defenderse
de ataques exteriores, etc. necesita un poder político. El poder
forma parte inherente de la vida social. Sólo en situaciones muy
idílicas sería imaginable una sociedad sin poder. Cuando
un grupo humano es muy reducido, todos se conocen, y los lazos de intercambio
recíproco son suficientes para mantener el orden social. No es
necesario que nadie mande sobre los demás y les organice la vida.
Sin embargo cuando la sociedad crece y se hace más compleja, resulta
imprescindible asegurar la producción de bienes, distribuir el
trabajo y los recursos, organizar sistemas para hacer frente a las agresiones,
etc. surge así el poder político, al servicio del orden
social y la seguridad.
2. EL PODER POLÍTICO
El poder político puede entenderse como un recurso, como un instrumento
de imposición, por medio del cual aquellos que lo ejercen pueden
obligar a los demás; o bien, como el resultado de una relación
en la que a la capacidad de imposición de unos pocos se acompaña
la aceptación de otros.
El poder político es la capacidad de los individuos, los grupos
o las instituciones para hacer algo o para conseguir que otros lo hagan.
Podemos distinguir entre “el poder hacer ciertas cosas” (caminar,
hablar, comprar…) y “el poder sobre los demás”,
que se deriva del anterior y es el poder en sentido estricto. Tiene poder
quien consigue imponer su voluntad a otros (sean individuos o grupos);
aquel que obliga a los demás a dirigir y organizar sus vidas de
una forma concreta. Por eso, el poder es, en principio, un medio para
llegar a un fin y, en su aplicación política, un medio imprescindible
para gobernar.
Max Weber (1864-1920) distingue tres tipos de poder: el poder político,
el poder económico y el poder ideológico. Las tres formas
de poder tienen algo en común: la capacidad de someter a los demás
para conseguir su obediencia. Se trata de poder ordenar, obligar, controlar
y sancionar, abriendo la posibilidad de que los demás, aquellos
sobre los cuales se ejerce el poder, obedezcan y lo hagan de mejor o peor
grado. En palabras de Max Weber: “el poder es la posibilidad de
encontrar obediencia dentro de un grupo determinado”. Dicha obediencia
puede lograrse por la fuerza o a través de la persuasión
o porque quienes han de obedecer al poder reconocen y respetan la autoridad
de quien lo ejerce.
Las diferencias entre la autoridad y poder son bastante claras: la autoridad
se reconoce, mientras que el poder se ejerce, y se padece. La autoridad
se sustenta en el respeto que despierta la superioridad moral o intelectual
de alguien, mientras que el poder se basa en la persuasión y la
fuerza.
El poder político es la capacidad de dirigir y gobernar las situaciones
sociales y supone la toma de decisiones eficaces y legítimas dentro
de la sociedad civil. Se basa en tres elementos:
- La coerción; obtener obediencia a través de la privación
o de la amenaza de la privación, gracias al monopolio legítimo
de la fuerza física.
- La persuasión; es la capacidad de convencer a los demás
para que modifiquen su pensamiento. La ideología y la propaganda
son los medios de que se sirve el poder político para persuadir.
- La retribución; consiste en obtener obediencia a través
del intercambio. Quien obedece lo hace a cambio de algo que el poder político
le puede ofrecer (protección, seguridad, prosperidad…).
2. PODER Y DOMINIO
Uno de los usos más habituales del término poder hace
referencia a la capacidad que pueda poseer un individuo o grupo de individuos
para imponer su voluntad sobre otros. A esta relación en la que
unos sujetos están sometidos a otros se la denomina habitualmente
relaciones de dominio.
El dominio de los hombres
Para una larga tradición de la filosofía política,
que tiene su origen en la Grecia clásica, toda forma de poder político
implica la dominación de unos individuos sobre otros. Así,
por ejemplo, si realizamos un breve repaso a las formas de organización
política que históricamente se han desarrollado en Occidente
hasta bien entrado el siglo XIX (monarquías, tiranías, oligarquías,
etc.), podremos comprobar que el poder político y el dominio de
unos hombres sobre otros aparecen como conceptos fuertemente asociados.
El filósofo griego Aristóteles, apoyándose en esta
relación de dominación, clasificó las diferentes
formas de organización política según quién
o quiénes fuesen los individuos que ejercen el poder:
FORMAS DE ORGANIZACIÓN POLÍTICA
MONARQUÍA DOMINIO DE UNO SOBRE MUCHOS
TIRANÍA
OLIGARQUÍA DOMINIO DE UNOS POCOS SOBRE MUCHOS
ARISTOCRACIA
DEMOCRACIA DOMINIO DE MUCHOS SOBRE MUCHOS
El dominio de las leyes
No todas las formas de organización política pueden definirse
dentro del esquema del dominio de unos hombres sobre otros. De hecho,
los sistemas democráticos occidentales posteriores al siglo XVIII,
así como sociedades tan antiguas como la Atenas de Pericles o la
Roma del Período de La República, han intentado poner fin
a las formas de organización política basadas en dicha relación
de dominio.
Estos Estados, que consideraban que ejercer el poder como una forma de
dominio era algo más apropiado para los animales que para los seres
humanos, acabaron por imponer el dominio a los hombres bajo la forma de
las leyes.
3. TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL PODER POLÍTICO
Preguntarse por el origen del poder político es preguntarse por
su fundamento, sobre cuál es su fuente y su procedencia. A lo largo
de la historia se han formulado diversas teorías sobre el origen
del poder:
Teorías sobre el origen del poder político
Teorías del origen divino El poder político tiene su origen
en dios. Los gobernantes pueden ser elegidos, pero deben ejercer el poder
en el nombre de dios
Teorías contractualistas Desde el siglo XVII, se elaboraron las
teorías contractualistas, según las cuales, el poder político
tiene su origen en alguna forma de pacto o contrato social entre los miembros
de la sociedad (Hobbes, Locke y Rousseau)
Teorías de la soberanía popular Los gobiernos ejercen el
poder político en nombre del pueblo y actúan como sus representantes,
elegidos periódicamente por la mayoría de los ciudadanos.
“la voluntad del pueblo es el fundamento de la autoridad del Estado”.
4. LEGITIMIDAD DEL PODER POLÍTICO
No debe confundirse el origen del poder con su legitimidad. El origen
pude legitimar el poder, pero no necesariamente. Mientras que el origen
hace referencia a su fundamento y procedencia, la legitimidad se basa
en la justificación del poder, es decir, en el reconocimiento y
aceptación de su validez.
Para ser aceptado, el poder político necesita legitimarse, esto
es, justificar su existencia ante quienes lo soportan; aparecer como algo
valioso, justo y eficaz. La base de la dominación, dice Weber,
es la creencia en que el poder debe existir y ser ejercido por determinada
persona o grupo social. La creencia en la legitimidad del poder es la
condición de su continuidad. De manera que el poder político
se mantiene si los que han de obedecerlo creen firmemente en que se trata
de un poder legítimo. Esta legitimación del poder justifica
a su vez por qué hay que obedecer.
Los seres humanos nacemos dentro de la sociedad, que tiene unas estructuras
de poder ya organizadas. Esto puede hacer que entendamos que el hecho
de que alguien debe gobernar es algo normal en las sociedades humanas.
Sin embargo, no todos los individuos son aceptados para dirigir los designios
de un grupo social. Solo ciertas personas obtienen reconocimiento social
para hacer uso del poder político, por lo que son los únicos
que gozan de legitimidad. Los mecanismos de violencia del Estado no son
suficientes para garantizar la obediencia de los miembros que componen
la comunidad. Lo que verdaderamente garantica la obediencia es el hecho
de que esos mismos sujetos acepten a la persona o personas que ejercen
el poder.
La legitimidad puede ser entendida desde tres posturas fundamentales:
- Dependiendo de su origen: la legitimidad proviene de las cualidades
que deben tener de forma obligada aquellos que ostenten el poder.
- Dependiendo de los fines: será legítima la forma de poder
político que garantice un fin concreto, normalmente entendido como
un bien común.
- Dependiendo de las formas de gobierno. Es esta teoría postulada
por M. Weber, la legitimidad del poder político varía según
el tipo de sociedad y sus relaciones de dominio.
La legitimidad según su origen
El individuo que tiene el poder político, desde este punto de vista,
posee además el reconocimiento social que le otorga el derecho
a gobernar. Este reconocimiento viene marcado por ciertas cualidades que
posee.
Legitimidad para obtener el poder político Ejemplos
Cuando sea reconocido como la reencarnación de una divinidad. El
faraón en el antiguo Egipto.
Cuando el sujeto goce de la gracia de alguna divinidad. Las monarquías
medievales.
Cuando el sujeto posea ciertas características. Capacidad de mando
Sociedades militarizadas.
Capacidad organizativa Agrupaciones tribales.
Amplios conocimientos Culturas de transmisión oral
Cuando la costumbre adjudique a un grupo de individuos particular o clase
social la capacidad para gobernar. Sociedad de castas o fuertemente jerarquizadas:
India.
La legitimidad según los fines
Desde esta perspectiva, cuando el poder promueve el bien común,
el sentimiento de aceptación, participación y reconocimiento
crece.
Un ejemplo claro de esta forma de legitimidad lo encontramos en la filosofía
griega clásica. Tanto Platón como Aristóteles defendían
que la legitimidad del poder político proviene de la utilidad que
esta posee para conseguir unos fines.
El filósofo gobernante: Platón
Para el filósofo griego, el objetivo primordial del poder político
es la felicidad de todos los miembros de la polis. Dicha felicidad descansa
en la existencia de un poder que actúe y promulgue leyes de forma
justa. Sin embargo, para Platón, solo aquellos que tienen capacidades
para alcanzar el mayor grado de sabiduría podrán ser gobernantes.
Únicamente los filósofos pueden alcanzar, según él,
dicha sabiduría. Este conocimiento les permitirá elegir
siempre la forma más justa para encaminar la vida de la polis hacia
la felicidad.
Al igual que Platón, Aristóteles prestó especial
atención al concepto de legitimidad política y distinguió
entre diferentes formas de gobierno, legítimos e ilegítimos.
Gobiernos legítimos Monarquía. Gobierno de uno en interés
de la comunidad.
Aristocracia. Gobierno de los mejores en pro de la polis.
Democracia. Gobierno de la mayoría a favor de la comunidad.
Gobiernos legítimos Tiranía. Gobierno de uno ejercido en
interés propio.
Oligarquía. Gobierno de unos pocos a favor del grupo dominante.
Demagogia. Gobierno de la mayoría atendiendo a sus apetitos.
La legitimidad según las formas de gobierno
Para Max Weber, quien hace política aspira al poder, ya sea como
medio para satisfacer ciertos fines o por el sentimiento de prestigio
que el poder da. En cualquier caso, el poder se define como una forma
de dominio.
Para que los dominados se sometan a la autoridad, los gobernantes deben
ser reconocidos como legítimos. Weber distingue tres tipos de fundamentación
de la legitimidad del poder político:
Tipos de dominación Legitimación por medio de Ejemplos
Carismática El heroísmo, las cualidades de liderazgo o el
carisma religioso. Dictaduras militares, repúblicas presidenciales.
Tradicional La costumbre, la actitud habitual de respetar la tradición.
Patriarcados, sistemas feudales.
Legal La confianza en la validez de unas leyes elaboradas racionalmente.
Democracias modernas.
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